Etiquetas

, , , ,

20080211100133-000-0972

Si me hubiera fijado bien, si el sol no me hubiera obligado a cerrar los ojos, si hubiera adivinado su presencia en la distancia, estoy segura de que no me hubiera ido de bruces sobre aquel banco. Era un banco triste, imperfecto, con un desvencijado e indescifrable color que muy poco lo hacía lucir en medio de aquel parque, donde solo le había sido reservado un rincón solitario. Le faltaba, incluso, un pedazo de su “cuerpo”, lo cual hacía más difícil que alguien lo escogiera para hablar de amor, tejer sueños o mirar las estrellas…

Por eso nunca pude explicarme cómo ¡de repente! comenzaron a nacerle flores, mariposas, esperanzas, alegrías… y despacio, muy despacio, sus hierros se fueron dibujando de colores para perderse entre tanta luz sin que nunca más pudieran dañarlo las borrascas.

Ahora creo que lleva prendido un arcoiris, aunque algunos dicen que soy solo yo quien puede verlo. Juro que hasta ayer pensé que estaban en lo cierto, pero justo hoy, al pasar otra vez frente aquel banco, comprendí que ellos, los otros, olvidaron algo, por eso no pueden ver sus colores, ni el arcoiris, ni escuchan la risa, ni perciben la magia.

No, así no… no aprietes los párpados, solo ciérralos… Ahora sí… ¡ves que yo tenía razón!… poco importa si no regresas el lunes, ni el sábado, ni ayer, ni hoy, ni mañana… ya cerraste los ojos, ahora puedes verlo.

Anuncios