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tintineos-cumpleañosExactamente, exactamente… no recuerdo cuáles fueron las primeras palabras que nos dijimos. Lo que mejor recuerdo de ese día fue su sonrisa ingenua y tranquilizadora ante aquella bandada de chiquillos desconocidos. No creo que ella conserve la misma imagen sobre mí, quizá sea la de una niña asustada y temerosa que llegaba nueva al 2doB ese año. No sé, confieso que en más de dos décadas de amistad nunca le he preguntado cuál es el primer recuerdo mío que conserva. Pero bueno, la verdad es que eso fue hace ya un montón de años.

Y resulta que mi amiga de la infancia —de cuando todavía teníamos muelitas de leche y usábamos pañoleta azul—, cumple hoy 28 años… ¡Ay! Perdón amiga, a lo mejor no debía revelar tu edad ¿y si te enojas? Espero que no, porque entonces este post no será un buen regalo de cumpleaños.

Justo ayer conversamos por teléfono y supe que tenía los ojos tristes. No tuvo que decirlo; yo lo supe. Y desde entonces no dejo de pensar cómo hacer para devolverle el brillo a sus pupilas. Hoy —tal y como hace años nos sucede—, tampoco podré celebrar el cumple junto a ella, ni habrán conspiraciones secretas, encuentros divertidos o paseos por el parque; tampoco su pequeña hermana —que ya no es tan pequeña—, tendrá que cederme su espacio en la cama de ambas para “chismear” toda la noche.

Ojalá pudiera estar hoy, allí, contigo, flaca… pero ya ves, otra vez resulta un imposible. No importa, tú sabes que te quiero. Por eso mañana, cuando te vea, trataré de utilizar los polvillos mágicos para que las tristezas se marchen a otro sitio y desaparezcan las malas intenciones —y de paso olvides a todos los malintencionados.

No me busques hoy entre los amigos que llegarán a felicitarte, no me esperes, no voltees el rostro, no necesitas mirarme…espero llegar a ti con estas letras. Para quererte me basta con saber que tu mamá es también la mía y viceversa, porque para ti, amiga, guardo veinte años más y la vida entera.

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