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tintineos-Prediccionesss

La mayoría de las veces no presto mucha atención a la letras de las canciones. Prefiero escuchar sus melodías, aunque después me gane una que otra burla de mis amigos cuando hablan de algunas muy populares y yo salgo con: “¡Esa nunca la había escuchado!”, para luego decir que sí, que la he escuchado un montón de veces.

Mi subconsciente aún repite las melodías de cierta selección que “armé” hará unos seis meses. Y aunque todavía continúa sin ser mi “fuerte” eso de asociar determinada circunstancia con la letra de una canción, juro que de tanto escucharla una vez, otra, otra y otra más en el día, no solo podía “adivinar” cuál sería la próxima melodía, sino que poco faltó para que recitara las 47 letras.

Pero me cansé un día de saber qué tema sucedía a otro; de que al menos por instantes el tiempo fuera previsible —incluidas sonrisas y recuerdos—, total, quién ha dicho que el futuro puede predecirse… hasta con la trayectoria de los ciclones de vez en cuando Rubiera se equivoca y si alguien no me cree, pues que le pregunte a cualquier pinareño.

Creo que llegó a ser adictiva la manera en que me aferré a escuchar cada mañana una y otra vez aquellas canciones, siempre en el mismo orden, siempre con los mismos recuerdos, cada vez con menos sorpresas. Por eso un par de meses atrás decidí —sin previo aviso para conmigo misma—, cambiar el orden de la selección y escucharla cada vez en dosis más pequeñas para desintoxicarme poco a poco de sus musas.

Confieso que no he logrado desprenderme de la emoción que encierra cada acorde —a estas alturas tampoco quiero hacerlo. Ahora no puedo predecir si me enviarás señales de humo desde algún sitio lejano o tendrás colgando en tus manos las estrellas; tampoco sabré qué esperas de mí, si mis besos te duraban hasta el lunes o qué pasará si decides irte un día y después no vuelves.

No sé, no me preguntes, prefiero no saber qué responderte, aunque tú no necesites un espejo mágico para predecir mis sentimientos.

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