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Tintineos-caritaHace días me atormenta una idea absurda. No sé por qué ni desde cuándo y mientras más pienso en cómo hacerla realidad, más extraña me parece. Yo creo que es culpa tuya, que me miras todo el tiempo, me espías desde cualquier rincón de mi oficina y todavía, a pesar de tanto tiempo, encuentras cómos para seguirme sorprendiendo.

Se me achican los ojos, me estrujo los cachetes, o las manos, ya ni sé cuántas cosas hago pensando en cómo superarte. A veces lo logro, otras no. Pero me imagino que así debe ser para que todavía exista magia entre tú y yo ¿verdad?

No me digas otra vez que los sombreros no paren conejos, que Harry Potter no es un mago de verdad o que las calabazas no se transforman en carrozas. No lo repitas, yo lo sé. No soy tonta, aunque a veces me empeñe en intentar los imposibles y se me antoje –como hoy-, que quiero escribirte por el chat, en mi twitter, desde mi correo o en tu Facebook, y poder guiñarte el ojo izquierdo.

Sí, leíste bien, escribí el ojo izquierdo. Ya sé que el punto y coma acompañado del paréntesis es una carita feliz que guiña un ojo, pero ahora ese no me sirve. Cuando te lo envío así, te guiño el ojo derecho y yo… ¡quiero guiñarte el ojo izquierdo!

Pudiera enviarte besos, corazones, firmas electrónicas, caritas felices, asombradas, gruñonas, risueñas… Pudiera, incluso, dibujarte soles, estrellas, leones o aguaceros… pero eso es muy fácil. Eso podrías recibirlo de cualquiera. Si cuando escribo pudiera guiñarte el ojo izquierdo, no el derecho, estoy segura de que haría por ti algo que hasta ahora nadie nunca ha hecho.

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