Etiquetas

, , , ,

Tintineos-amaneció 1ro¿Ya sonó? ¿Sí? No puede ser, si solo han transcurrido un par de horas. ¿Amaneció ya? No, aún está oscuro, pero si no te levantas ya no llegaremos a tiempo a la Plaza. ¡Que sí, está bien, ya me levanto! Juego un poquito al engaño. Es que me cuesta mucho levantarme. Doy otra vuelta entre las sábanas, otra, otra, y otra más… finalmente me levanto.

Apuro el desayuno, me estiro un poco para espantar la modorra, me aliso el pelo… Anda chica, no te demores más, ponte de una vez el pulóver blanco. Ya, ya, ya me lo puse. Espera, ya nos vamos, antes déjame acomodar el bolso. ¿Para qué? ¿Cómo que para qué? ¿Cómo se te ocurre que voy a desfilar el primero de mayo y dejar en casa la grabadora, la agenda, el bolígrafo, las pilas de repuesto…?

Descubro sonrisas, también algunos refunfuños pero no cedo: cargo con todo. Por primera vez en tres años desfilaré en la Plaza. Este primero de mayo no trabajo, ni me han encomendado crónicas… Pero da igual, cargo con todo: hay oficios que se cuelan dentro, muy profundo y jamás nos abandonan.

Afuera aún está oscuro. Caravanas infinitas; carteles estilizados, otros no tanto; banderas; pancartas… En muchos rostros son visibles las muestras del sueño, del ajetreo mañanero. Casi todos sonríen. Algunos caminan, otros corren, mientras, las calles de mi Habana poco a poco se han inundado de pueblo.

No tengo un lugar privilegiado en el desfile, mi estatura no me deja mirar tan lejos como quisiera. No importa. A mi alrededor la gente también ríe, levanta sus banderas, o sus banderitas. Unos gritan consignas, otros caminan silenciosos. Yo me uno a estos últimos mientras un montón de ideas fugaces y diversas llegan a poblarme.

Recorro el mismo trayecto de cada mañana, pero estoy segura de que hoy tiene matices diferentes. A lo mejor no ha sido el mejor primero de mayo de la historia, ni el desfile más extenso, ni el más sonoro, ni el más alegre. No sé. Pero yo prefiero pensar que sí, aunque bostece una y otra vez de tanto sueño. Lástima que en ocasiones no alcancen los ojos para guardar tantas imágenes, para ver tanto.

Anuncios