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Tintineos-tintineosAl principio pensé en Tintineos como una válvula de escape a los problemas, a estados de ánimo indescifrables, a tristezas incontenibles, a porqués sin respuestas, a utopías que de tan perfectas terminan siendo irrealizables… Pero tú tenías razón, si Tintineos hubiera sido solo eso para mí, lo habría condenado a muerte desde las primeras líneas.

 

Después temí un poco por la existencia de tantos blogs en la red, por lo apurados que vivimos siempre, por la intrascendencia para los demás de lo que pudiera contar en este espacio… y temí, temí incluso de abrir a la blogosfera una parte de mi alma.

Por suerte todo eso sucedió solo al principio.

Tintineos es una de las mejores cosas que me ha sucedido en este año. Sé que no es el mejor blog, ni el más leído, ni el más visitado, ni el más sugerente… sin embargo, para mí representa el inicio de una etapa importante. Escribir en él es un buen ejercicio para el alma, y cada línea implica menos soledad, menos tristezas, más esperanzas. Escribir, escribir… escribir también aligera un poco el alma.

En apenas cinco meses estas letras me han dejado un montón de alegrías, -aunque de vez en cuando aparezca también una que otra lágrima. Tengo nuevas amigas que obsequian botellas, mariposas, o miran a la N; he reencontrado a otros; pude felicitar a Marcos en su cumpleaños; y escribo, escribo sobre lo que Granma nunca me permitiría publicar para espantar un poco las nostalgias.

Ya no me importa si algunas líneas parecen melosas –aunque a veces lo sean-, como dice Lily. No, eso realmente no me importa. Cada post tiene algo de mí, de ti, de nosotros, de las personas que, para bien o para mal, han dejado alguna huella en mi camino. Y desde estos Tintineos aprendo, poco a poco, a ver mejor con los ojos del alma.

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