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Tintineos-amigos especialesEl día que recibí su correo no pude contener dos lagrimones apurados e imperfectos. Le pido permiso para publicar su mensaje. La respuesta es afirmativa. Después… después lo voy dejando y dejando, esperando encontrar las palabras perfectas… y para después se queda.

El reencuentro de viejos amigos. Cierta peli disfrutada el domingo en el Yara. Un poco de melancolía por los que se añoran y no están. Sonrisas cómplices, historias compartidas, abrazos infinitos… añoranzas comunes, me hicieron recordar otra vez mi promesa incumplida.

Parafraseo un poco sus palabras y las comparto. Imagino que todos tengamos un que otro amigo por ahí, regado por el mundo:

“Yai, me gustó mucho el post del cumple. Me recuerda a los amigos que no puedo ni siquiera felicitar por teléfono, los que irremediablemente hay que conformarse con unas líneas de correo o Facebook, aquellos que nuestros sueños por progresar en la vida nos impusieron un mar de kilómetros y de agua salada.

“Aquellos que, el día que caímos en cuenta tardaríamos en ver de nuevo o quizás no ver jamás, los ojos se nos pusieron húmedos y la depresión nos empañó por unos minutos los logros de nuestros sueños… Pero en la busca del progreso todo no es distancia ni lágrimas, ni depresión, también hay amigos nuevos que alegran el camino como ustedes, gracias por el post y el enorme placer de contar con todos.”

A Ariel le agradecí a través de la complicidad del correo electrónico el día que recibí sus líneas. Ahora lo hago aquí y comparto con ustedes la dicha de saber cerca, a pesar de las distancias, a un puñado de amigos especiales.

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