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tintineos-miedosDescendió la escalera sin prisa. Despacito, para no olvidar ningún peldaño. Sin titubear mucho, para tratar de ignorar la extraña sensación de vértigo que le produce el solo hecho de pensarla. No es la escalera en sí lo que la asusta. No. La asustan los peldaños cada vez que juegan a juntarse o alejarse sin quedarse quietos.

Entonces parece que el tiempo no avanza, que enmudece, que da vueltas y más vueltas alrededor, repitiendo una y otra vez la misma imagen… Y el próximo peldaño cada vez más lejos. Abajo: el abismo, blanquísimo, perfecto… indescifrable.

Intenta gritar. No puede. No sabe cómo. ¿Alguna vez supo cómo hacerlo? Tal vez sí, pero ahora mismo no recuerda. Cierra los ojos. Quiere recordar cómo y cuándo llegó hasta la escalera. Tampoco puede.

Desde algún rincón alguien susurra. No escucha bien, no llegan las palabras y el mensaje se pierde en el abismo… a través de los peldaños. Entonces siente el sudor cubriéndole la frente, el cuello, las mejillas… tiene miedo ¿Por qué? ¿De qué? ¿A quién?

No la sabe. Nunca sueña completo: todo gira siempre en torno a las dichosas escaleras… infinitas, tambaleantes, irreales, impredecibles.

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