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tintineos-palabrasNunca supo cómo sucedió, por qué, cuándo, dónde… Sencillamente lo dijo. Así, sin más ni más.

Después, solo después, supo que no se había detenido a pensar en las consecuencias de sus palabras, en las malas interpretaciones, en las posibles heridas, en los sueños rotos… o pospuestos… o inconclusos.

Una palabra. En ocasiones basta solo una palabra para formar un caos de los mil diablos. Ni siquiera es necesario una frase completa, coherente, rimbombante… No. A veces no hace falta tanto.

Por eso, el día que realmente tuvo conciencia de lo dicho, pensó que había perdido una gran oportunidad para borrar de su memoria –al menos por un instante- todas las palabras aprendidas… incluso… las aún por conocer.

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