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tintineos-respuestas1¿Por qué no me crees? Es cierto. Esas respuestas no las tengo. Aunque pensándolo bien quizás tienes razón: las sepulté profundo en un lugar que ahora mismo no recuerdo –o quizás no quiero-, sin mapas, ni migajas, ni señales que indiquen cuál es el camino correcto. Pero bueno, eso también es un motivo para no encontrar de vez en cuando algunas respuestas.

¿Por qué? Uffff otra vez quieres respuestas que no tengo, o que no quiero darte, o que desconozco, o que todavía no he encontrado. No es tan difícil entenderlo. Al menos eso creo, al menos eso siento.

No, no tengo respuestas. Creo que prefiero ser yo quien pregunta. En ocasiones es mucho menos complicado formular la interrogante que saber que alguien espera de ti una respuesta.

Basta ya. No me acuses de esa forma con el dedo, ni me mires así, como quien siempre en su vida ha sabido cuál es la respuesta. Sabes que no es cierto. Todos, una que otra vez, hemos preferido callar una repuesta, hacernos los desentendidos y escuchar… solo escuchar… aunque por dentro nos crezcan cientos, miles, millones de respuestas.

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