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tintineos-deseoCorrer. Despertó con unas ganas incontenibles de correr, correr sin rumbo. Primero pensó que sería un deseo pasajero fruto de la extraña sensación de vacío que a veces le producen ciertos sueños. Después, su amanecer se inundó de emociones cotidianas, alegres, tortuosas, rutinarias… pero ni siquiera así logró sofocar el raro apetito de correr hasta el último confín del Universo.

Correr. Intenta hacerlo. No puede. Sus piernas pierden fuerzas. Se tambalea. Vuelve a equilibrarse. Intenta otra vez el primer paso. Nada. Todos sus esfuerzos resultan infructuosos. Y sin saber por qué, entonces llora. Primero un pequeño suspiro de impotencia, un apretado sollozo que opaca en su garganta, luego… luego llora a mares.

Intenta poner en blanco y negro todos sus deseos, hasta los más profundos. Buscar fuerzas. Espantar demonios. Susurrar. Sacudirse de prejuicios, estigmas, miedos… Olvidar que algunas respuestas duelen, que algunos sueños pesan… Intenta todo eso y más, pero aun así tampoco logra que sus piernas le obedezcan.

Correr. Ese continúa siendo, ahora mismo, su único deseo: correr, correr… correr sin rumbo, sin puntos de partida, ni pistas, ni barreras, ni señales de por medio.

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