Etiquetas

, , , ,

Tintineos-otra vezTras la cortina de desesperación escuchó sollozos que no eran suyos. No recuerda haber sollozado antes. Avanzó un paso, dos, tres… y cuando se le despejaron los ojos, cuando pudo apartar tanta hojarasca, aparecieron ante sí las peores imágenes jamás imaginadas. Aun así continuó impasible. Necesitaba encontrar fuerzas para hacer frente a semejante destrozo.

No recuerda cómo sus días de sosiego se trastocaron otra vez en semejante hecatombe. Sabe que ese no es el fin, pero igual duele. Por fortuna los rastros de vida continúan apareciendo a pesar de tanta muerte. Intenta ignorar el dolor pero no puede. Se involucra, camina, saluda, sonríe, regala abrazos… Tiempo atrás aprendió a dominar el manantial escondido debajo de sus párpados y hoy vuelve a echar mano al viejo truco, vuelve a ponerse su coraza.

Después, cuando otra vez quedó a solas con todos sus demonios, nada pudo hacerle sofocar el extraño sollozo que desde hace mucho llevaba atorado en la garganta. Y solo entonces, cuando el sollozo se volvió aguacero ante sus ojos, se permitió recordar que había nacido con lágrimas.

Entonces lloró, lloró por largo rato. Lloró lágrimas saladas, blanquísimas, incontenibles. Lloró con la inocencia de un niño, con la desesperación de un gladiador acorralado, con la extraña sensación de saberse impotente, otra vez, después de tantos años.

Anuncios