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Tintineos-definicionesExtraño. Inexplicable. Suspicaz. Incomparable… Tiene nombre de poema y sonrisa de diablillo intranquilo. Tiene voz de niño ingenuo y mirada de fiera acorralada. Tiene suspiros de ángel, olor a tierra mojada, a brisa fresca de océano, a campanilla silvestre recién crecida.

Trepidante. Cauteloso. Audaz. Enfurruñado a veces, de “melcocha” otras. Ninguno de esos calificativos importa. Ninguno de ellos alcanza para resumir sus esencias. ¿Reales o no? ¿Solitarios o en masa? No. No lo sé. Tampoco es que la respuesta importe mucho en estos casos ¿verdad?

Entrañable. Extraordinario. Maravilloso. Insaciable… Me empeño un poco. Sigue siendo en vano. Tal vez nadie ha inventado aún el calificativo perfecto, porque la perfección, realmente, tampoco existe. ¿Definir? ¿Definir? ¿Definir para qué, por qué? ¿De qué sirve empeñarnos tanto en buscar definiciones que no hacen falta, que nunca podrán ser suficiente, que pueden entorpecer las rutas, levantar obstáculos?

¿Qué es amar? Preguntas otra vez y ahora ni siquiera respondo. Sencillamente te dejo aquí estás palabras. No las acaricies demasiado ni las mimes mucho en las mañanas. Correrías un riesgo grave: tal vez, un día, definitivamente, podrían quedarse a vivir en tus entrañas.

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