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imagesPoco más de un año atrás me prometí a mí misma dejar aquí unas líneas al menos cada martes. Traicionero compromiso que se ha trastocado en arma de doble filo ante mis musas. Contratiempos de última hora, obligaciones ineludibles, tiempo, tiempo… ¡¿tiempo?! Preguntan algunos amigos y se asombran.

Dicen que en ocasiones solo es necesario proponérselo para que el tiempo alcance, que esa no resulta excusa suficiente, ni creíble, ni amigable. Dicen, dicen, dicen… y al final terminan convenciéndome, sus argumentos son más fuertes que los míos, porque pensándolo bien ¿quién soy para desperdiciar a veces tanto tiempo?

Desde ahora no habrá excusas, aunque tampoco sé si pueda escribir “puntualmente” cada martes.

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