Etiquetas

, , , ,

EscaparVeinte años estuvo esperando desde que decidió marcharse. Dice que necesitaba encontrarse y dejar atrás el oscuro sitio donde llevaba medio siglo prisionero. Dice que necesitaba olvidar su soledad, construir puentes, dar vida a muchos sueños.

Por eso, el día que puso fin a las dos décadas pactadas abrió la puerta, traspasó el umbral e inició una desesperada carrera hacia algún sitio. No le importaba cuál. No le importaba dónde. Alejarse era la única idea que martillaba entonces sus entrañas.

Y se alejó. Se alejó tanto que su mirada terminó por perderse en la bruma de la carretera desierta, inundada de un tremebundo olor a tristeza, a sueño a medio hacer, a tierra húmeda.

Entonces sintió náuseas. Intentó volver sobre sus pasos, borrar las huellas que la condujeron hasta allí, pero ya era demasiado tarde. Atrás no había huellas, ni árboles, ni rostros… Estaba sola. Nunca antes lo había estado tanto. 

Anuncios